lunes, 25 de noviembre de 2019



UNA CIUDAD POSEIDA POR LA OUIJA

El 7 de marzo de 1920, los titulares de todos los periódicos locales informaron del curioso caso de varios ciudadanos del pequeño pueblo de El Cerrito que perdieron el norte simultáneamente.

Al parecer, la policía tuvo que detener a siete personas que se habían vuelto locas y vagueaban desnudas después de asistir a una sesión de Ouija. Durante los próximos días la locura se propagó como el fuego: Un agente de la policía quitó su uniforme antes de entrar en un banco a todo correr, gritando como un loco. Otra chica de tan solo 15 años también fue detenida por ir por la calle desnuda. Al preguntarla porque iba así, ella respondió, “Es más fácil contactar con los espíritus sin ropa”.

La histeria llegó a tal punto que las autoridades tuvieron que enviar un equipo de psicólogos y psiquiatras a la ciudad para que examinaran a 1.200 personas. Aunque los especialistas concluyeron que su origen se atribuyó a una «histeria compartida», el gobierno local tomó la sabia decisión de prohibir la Ouija en El Cerrito y todos los pueblos cercanos para prevenir otro brote de locura colectiva.

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